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5 Basico A -  2005
 

 

 

 

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"La  paternidad no es algo que hace alguien perfecto,
sino que perfecciona a quien lo hace.
El producto final de criar un hijo
no es el hijo, sino el padre."

- Frank Pittman -     

  

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      A fines de la década del sesenta, un profesor de psicología llamado Robert

escuela y les mostró un test realizado entre los estudiantes, que indicaba

que algunos eran más "brillantes" que otros. "De estos alumnos pueden

esperar grandes resultados", les aseguró. En realidad -y respondiendo a los

objetivos del experimento- ese test fue simulado por Rosenthal, para inducir

a los maestros a pensar que determinados alumnos tenían más potencial que el

resto. Sin embargo, al cabo de ocho meses, esos alumnos efectivamente

obtuvieron mejores calificaciones que el promedio de la clase.

 

Como los maestros creían en los alumnos supuestamente "brillantes", lesbrindaron más atención, más apoyo, más tiempo y más retroalimentación. Esta

abundancia de condiciones, se tradujo en un mejor aprendizaje y -luego- en

mejores calificaciones. Aquellos niños no se destacaron ! por ser

inteligentes, sino porque sus maestros creyeron que lo eran.

 

A través de su experimento, Rosenthal descubrió que las expectativas de los

maestros se reflejaban en el desempeño de los alumnos. Su conclusión fue la

siguiente: mientras más altas son las expectativas que tiene una persona

respecto a otra, más probable será que ésta última logre resultados

positivos. Este descubrimiento puso en evidencia un fenómeno que se conoce

con el nombre de "Efecto Pigmalión".

Según la mitología clásica, Pigmalión fue un rey de Chipre, apasionado por

la escultura.

 

Durante mucho tiempo, trabajó con tanta dedicación una figura de marfil con

forma de mujer que -según él- no existía ninguna mujer viva tan bella y

perfecta como la que él modelaba con sus manos. Todos los días trabajaba

para darle toques de perfección a su escultura y todas las noches suspiraba

para que fuese de carne y hueso. Tan enamorado estaba Pigmalión de su

escultura, que hubiese dado todo lo que tenía para que cobrara vida.

 

Un día, los dioses se compadecieron de Pigmalión y dieron vida a su

creación, convirtiéndola en la hermosa mujer que el rey creía que era.

 

La lección de este mito es que si creemos que alguien es de determinada

manera, puede convertirse en aquello que creemos que es.

 

Además de verificarse en las escuelas y en las organizaciones, el Efecto

Pigmalión se comprueba en las familias. Como es natural, un padre tiene

expectativas frente a sus hijos que -consciente o inconscientemente-

comunica. Éstas condicionan las expectativas que tienen los hijos sobre sí

mismos, quienes terminan comportándose de acuerdo! a aquello que sus padres

esperaban de ellos. Es decir, las expectativas de los padres influyen en

cómo serán sus hijos.

 

El Efecto Pigmalión se hace más evidente en hogares con más de un hijo. Hay

padres que esperan más de unos hijos, que de otros. Como consecuencia,

premian más a unos que a otros, les orientan mejor en sus tareas, les

elogian ante los demás y les ofrecen más estimulación. Si bien esto aumenta

la confianza y autoestima de unos hijos, perjudica -y distorsiona- la

autoimagen de otros. Cuando -en una familia- alguien es etiquetado como

"perdedor", "lento" o "difícil", el resto de los miembros tiende a negarle

la contribución y el apoyo que necesita para hacerlo bien. Esto reduce aún

más sus posibilidades de superación.

 

Si ambos padres tienen expectativas positivas hacia un hijo, éste sabrá que

creen en su potencial y seguramente se esforzará para demostrar que es tan

bueno como sus padres creen. Ahora, ¿cómo genera -y trasmite- un padre

expect! ativas positivas?

- ofreciendo oportunidades para superarse: confiando en sus hijos asuntos

importantes, dándoles tareas desafiantes y asegurándose de que tengan éxito

frecuentemente

- brindando regularmente retroalimentación positiva, que remarque sus

fortalezas

- apoyando su aprendizaje

- utilizando un lenguaje positivo. Por ejemplo, diciendo "sé que puedes

hacerlo", en lugar de "espero que puedas hacerlo"; "Siempre creí en ti" y no

"Temía que me decepcionaras"; "Este es un buen comienzo" en lugar de

"Necesitaremos corregir esto en el futuro"

- elogiando a sus hijos frente a los demás

 

Desde luego, hay muchos otros factores que influyen en las posibilidades de

superación de los hijos, como la educación que reciben en la escuela; los

límites que marcan sus padres; los valores que les inculcan; el apoyo de sus

hermanos; los amigos; etc... Pero -sin lugar a dudas- las expectativas de

los padres son una influencia más poderosa, por aquello que la figura

paterna representa para un hijo.

 

Tenemos los hijos que "modelamos" con nuestra influencia, amor y confianza.

Seamos como Pigmalión: creamos que nuestros hijos son capaces de grandes

cosas... y lo serán!

 

 

Este sitio esta dedicado a  Paulina, de quien tengo la suerte de ser su padre.

La  utilidad sera para todos en la medida que envien sus inquietudes y podamos publicarlas como directiva, resolviendo de paso la incomunicacion que existe a todo nivel y que es la base de casi todos nuestros problemas.

Saludos,

Hector